Infame, abogado del diablo, entre otras flores, a Nicolás Lúcar, añejo periodista de la televisión peruana, le han llamado de mucha formas, incluso goza de un grupo en su contra en Facebook, es en suma, uno de los personajes más odiados del Perú. Pasada la vertiginosa época de los vladivideos y el gran roche en vivo y en directo que marcó su salida de la televisión, nadie pensó que su bigote volvería a asomar por la pantalla, pero se lavó la cara, ganó más canas y reapareció para competir con los magazines dominicales de la caja boba. Pasó piola hasta este dos de junio, cuando un video colgado en Youtube lo mostraba besuqueando en el ascensor a la esposa de un alto ejecutivo del hotel Los Delfines.
No juegues con el diablo
Esa mañana pocos medios de comunicación se atrevieron a mostrar el video del escándalo. Acaso porque lo muestra en un lugar privado, tal vez porque el hombre se maneja tremendas influencias o porque otros hombres poderosos de la prensa, la política y del ámbito empresarial corrían el riesgo de ser mostrados en las mismas circunstancias y con la misma mujer.
Pero, en estos tiempos tecnológicos es imposible escaparse del ojo avizor de los cibernautas, sino que lo diga el cumbianbero David del Águila. Lúcar salió al frente, respondió, pidió perdón a su esposa e interpuso una acción de amparo para que Youtube saqué de circulación el video en 48 horas y ningún medio las difunda, el Poder Judicial le hizo caso, pero decenas de usuarios lo han vuelto a colgar a la red social, un duro golpe para el periodista y los grandes medios que esta vez no han podido tapar el sol con un dedo. ¿El poder de los nuevos medios puede vencer a la censura? Algunos optimistas dirán que sí:



